jueves, 15 de enero de 2009

"EL VAQUERITO"















Roberto Rodríguez Fernández, (Vaquerito)

Nació el día 5 de junio de 1935 en­ la finca El Mango, zona de Perea en la entonces provincia de Las Villas, de pequeño, su familia se trasladó a Morón, Camagüey en donde transcurrieron los primeros años de su vida. Desde muy joven debió trabajar y sólo pudo alcanzar el octavo grado.
Cuando llegó a la Sierra "venía descalzo ­y Celia Sánchez le prestó unos zapatos, que le sobraban, de manufactura de tipo mexicano, grabados, (…) con los nuevos zapatos y un gran som­brero de guajiro, parecía un vaquero mexicano y de allí nació el nombre de "El Vaquerito”, escribió el Che.
Su primera labor en la Columna No.1 Comandada por Fidel, fue de mensajero, de ello pasaría a soldado, luego Capitán, hasta convertirse en Héroe de la Patria.
Rápidamente tuvo un grupo a su mando. Cuando se enteró que los hombres que integraban­ su grupo no irían a la Invasión que mandada por los Comandantes Camilo Cienfuegos y Ernesto Guevara partiría de la Sierra Maestra hasta el Escambray y Pinar del Río, se presentó a sus superiores y les dijo que, a esa misión, aunque fuera de soldado, iría.
Su actitud estaba avalada por acciones co­mo la del Alto de Cahuara donde al custodiar una posición haría escribir a1 Che, dirigiéndose al Comandante Fidel Castro:... “Vaquerito explotó por hacer ruido y los guardias se retiraron dejando una mochila llena de víveres y una granada de Garand”.
Había sido estibador, vendedor ambulante, ayudante de tipógrafo y recibió en cada caso muy baja remuneración. Se vinculó a algunos sectores, revolucionarios y, un buen día, tomó la decisión de incorporarse a la lucha armada, es así como llegó a la Sierra. Joven, de gran arrojo, audacia y valentía; sus actividades lo hicieron convertirse en un héroe legendario.
Por fin y, acorde a su deseo, cuando se formaron las columnas que llevarían a cabo la invasión, El Vaquerito pasó a integrar la Columna 8 “Ciro Redondo" al mando del Comandante Guevara, que tenía la misión de llegar hasta Las Villas.

Desde un principio se distinguió en la avanzada, se destacó entre otras acciones en La Federal, en donde los invasores cayeron en una peligrosa emboscada. En un parte de guerra enviado por el Che a Fidel dice -se distinguieron el mismo Acevedo, el capitán Ángel Frías y el Teniente Roberto Rodríguez (El Vaquerito).

Ya en territorio villareño se iniciaron ataque a las posiciones de la tiranía. La primera posición, fue Güinía de Miranda. El Vaquerito demostró no tener miedo a la muerte, marchaba siempre a la vanguardia. Así, poco a poco, fue integrando un pelotón en El Escambray que, el Che bautizó con el nombre de Suicida y nombró al Vaquerito su Capitán. Sobre este Pe1otón Suicida dejó escrito ­el Guerrillero Heroico “...era un ejemplo de moral revolucionaria, y a ese solamente iban voluntarios escogidos. Sin embargo, cada vez que un hombre moría, y eso ocurría en cada combate, al hacerse la designación del nuevo aspirante, los desechados realizaban escenas de dolor que llegaban hasta el llanto...”

La toma de Fomento fue la acción más destacada del Pelotón Suicida donde brilló especialmente su Capitán. Después vivieron otras acciones de gran importancia, como 1a toma de los pueblos de Cabaiguán, Placetas, Remedios Caibarién… Se acercaba ya la toma de la capital Provincial, Santa Clara.

El Pelotón Suicida con su joven Capitán al frente fue de los primeros en entrar a la ciudad de Santa Clara. El Che le dio la misión de atacar uno de los baluartes de la tiranía de Fulgencio Batista, la Jefatura de la Policía que contaba con más de 300 hombres bien equipados.

En esta acción no sólo se destacó por su intrepidez, sino también por su capacidad táctica. La escuadra del compañero Esmérido Merillo rompió pedazos de pared en una cuadra completa, casa por casa, que se comunicaban hasta colocarse al costado de la Estación de Policía, de esta forma no fueron detectados fácilmente.

El Vaquerito, situado a poco más de 50 metros, en el techo de una casa disparaba de pie, enfrentando el pecho al fuego enemigo. El segundo al mando del Pelotón, Leonardo Tamayo, le gritaba tírate que te van a matar, pero el Vaquerito solo atendía al desarrollo de la lucha. Así fue que una bala enemiga atravesó la cabeza del Jefe del Pelotón. Cuando llegó a la clínica ya era cadáver.

Sobre la muerte del Vaquerito escribió el Che como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de Las Villas “... recuerdo que tenía el dolor de comunicar al pueblo de Cuba la muerte del Capitán Roberto Rodríguez “El Vaquerito”, pequeño de estatura y de edad, jefe del Pelotón Suicida quien jugó con la muerte una y mil veces en lucha por la libertad". Era el 30 de diciembre de 1958, a pocas horas de la victoria. Al día siguiente la Estación de Policía se rendiría ante el empuje de las fuerzas del M-26-7, uno de los últimos reductos de las fuerzas de batista. Ese día 31 fue el último de combate, el héroe no disfrutó de la libertad por sólo unas horas.

En el frente de la casa desde cuya azotea libró el último combate hay una placa conmemorativa y muy próximo al lugar en donde cayó mortalmente herido hay un obelisco que lo recuerda, en el Parque El Carmen lugar emblemático de Santa Clara pues según la leyenda allí se fundó esta ciudad. El Vaquerito está sepultado en Placetas, lugar recién liberado entonces.
El Vaquerito era un personaje muy singular, querido por sus hombres, audaz, temerario, simpático, cuentero que no distinguía entre la realidad y la fantasía llegó a alcanzar el más alto aprecio del Che, que lamentó profundamente su muerte en combate. La leyenda en torno a su figura ha puesto en boca del Che la expresión:
-Me han matado cien hombres.
Varias fuentes consultadas entre las que está Aleida March de la Torre, que estaba con el Che en ese momento, refieren no haber escuchado esa frase lo que no resta en absoluto el enorme valor del Pequeño Gigante.

Cuenta Aleida que cuando el Che y ella llegaron al lugar donde el estaba el herido ella le preguntó como estaba, pues se movía. El Che le respondió, con autoridad de médico, se esta muriendo, de todas formas lo envió a la clínica. El Vaquerito bien puede ser calificado como un héroe legendario. En su formación por supuesto esta la mano del Argentino, que le enseñó mucho y lo apreciaba.

Che narró que estaban de descanso y Vaquerito contaba acerca de los diferentes trabajos que había realizado, el Che simulaba no atender, pero anotaba. Cuando El Vaquerito terminó el Che sacó sus cuentas según las cuales el Vaquerito tendría más de 100 años. No hay dudas que la historia de la Revolución Cubana no puede escribirse sin mencionar a Roberto Rodríguez Fernández


Arístides Rondón Velásquez.
Digitalización de foto MSc. Alfredo Artiles Rodríguez.

2 comentarios:

Fede.G dijo...

Se me hace inevitable sentir orgullo y admiración por "el vaquerito". Hace aproximadamente una hora leo diferentes noticias e historias sobre este personaje legendario, aún no pierdo la emoción en mi cuerpo...

Saludos desde Chile.

www.afilandoeldedoporsudamerica.blogspot.com

Esteban Cámara dijo...

Hola, soy Argentino y estuve en Santa Clara entre el 21 de abril y el 10 de mayo de este año. Me sentí como si hubiera nacido allí, rodeado del recuerdo y la bravura del Che. Quiero mandarle saludos al pueblo de Santa Clara, a Maritza, a Yoli, a Madlliny, a Oscar, a Chuchi, a mi sobrina Luciana que está estudiando allí. Admiro profundamente a ese ser increíble, El Vaquerito y estoy escribiendo sobre él un artículo para mi blog http://culpabledesincericidio.blogspot.com.ar/. Un abrazo.