miércoles, 4 de agosto de 2010

Los presos políticos en Cuba.


Desde aquellos lejanos tiempos en que éramos colonia de España hubo hombres en Cuba que lucharon por nuestra independencia de la metrópolis. El primero que acude a mi mente es el ilustre presbítero Félix Varela Morales que por preconizar la independencia debió refugiarse en Estados Unidos en el lejano 1823.
Me viene a la memoria también Carlos Manuel de Céspedes y del Castillo que sufrió en marzo de 1852 un mes de confinamiento en Palma Soriano por un incidente con el gobernador de Bayamo, ese mismo año fue obligado a trasladarse a Baracoa y en 1855 recibió una tercera condena de la que cumplió 5 meses a bordo del navío Soberano en el puerto de Santiago de Cuba. Tanto Céspedes como Varela querían soberanía para lo que ya consideraban su Patria. Ya no eran españoles como lo habían sido sus ancestros. Querían gozar de las libertades a que tienen derecho todos los hombres de la tierra. Claro que hubo muchos más presos políticos en esa etapa previa a la Revolución de 1868. También luego en la llamada Tregua Fecunda hubo presos políticos pues la lucha contra la dominación española sólo desapareció con ella.
Luego José Martí sufrió prisión política. Una prisión política desgarradora descrita por él de manera magistral en su trabajo El Presidio Político en Cuba, un texto imprescindible para conocer por qué los cubanos nos rebelamos contra el colonialismo español. No contra España.
Concluida la Revolución del 95, con la generosísima y no pedida ayuda de los Estados Unidos surgió una república que no era libre pues su Constitución estaba lastrada por la Enmienda Platt, añadida al texto constitucional como apéndice, que no nos dejó soberanía alguna. Eso lo dijeron ellos mismos.
Los cubanos continuamos luchando con más o menos intensidad pues no habíamos renunciado a ser libres, independientes y soberanos, a gobernarnos nosotros mismos a luchar contra gobiernos entregados a los intereses de USA, por ello sufrieron prisión política el brillante joven Julio Antonio Mella, Rubén Martínez Villena, Fidel Castro, Haydee Santamaría,
Raúl Castro, Juan Almeida, Jesús Montané, Armando Mestre, Julito Díaz y muchos más.
Esos eran presos políticos porque luchaban para alcanzar el bienestar de los cubanos, el derecho nuestro a trabajar y a vivir con decoro; asegurar que nuestro país no fuera feudo de un gobierno poderoso que siempre ha ansiado dominarnos. Luchaban para que triunfara una Revolución, única forma de ser libre entonces. Quien se le oponga a una revolución verdadera no es un preso político es un preso contrarrevolucionario por retrogrado.
La lucha de estos hombres no era pagada por ningún gobierno extranjero, no tenían ambiciones personales que los llevaran a enriquecerse a costa del trabajo de millones de cubanos (como hizo Batista), no buscaban posiciones oficiales que les permitieran privilegios. Estos hombres luchaban por hacer en Cuba lo que Martí había dejado inconcluso por haber muerto en combate. Como Martí pensaban que era preferible el bienestar de muchos antes que la opulencia de pocos. El preso político es el que quiere hacer avanzar su sociedad a planos superiores.
Para mí, el más ejemplar preso político del pasado siglo pasado es Nelson Mandela que luchó desde la cárcel decenas de años en donde no lograron desmoralizarlo. Hoy es ejemplo del mundo entero. Ese es un preso político el que quiere avances, no retrocesos.
Hoy en Cuba no hay presos políticos. ¿Puede haber un luchador político que quiera que volvamos a tener: discriminación racial, presidentes ladrones, lotería nacional con el premio mayor en el Palacio Presidencial, centenares de hombres y mujeres torturados y asesinados, miles de niños vendiendo periódicos, centenares de miles de analfabetos, desempleados, hambrientos, explotados?.
Quien luche contra el gobierno cubano actual no tiene las motivaciones de los que combatieron al colonialismo ni a los gobiernos corruptos (con sus matices) de la República Neocolonial de 1902 a 1958.
No digo que el gobierno cubano actual sea perfecto. Es perfectible y anda en pos de eso, sin embargo, que le vamos a criticar ¿que todos los niños estén escolarizados, todos los enfermos hospitalizados, todos los jóvenes estudiando o trabajando, exhibiendo un índice de mortalidad infantil menor que el Estados Unidos? ¿Qué no haya desaparecidos? Seamos francos este es el gobierno de las grandes mayorías.
En el plano personal respeto a quien de forma honesta no acepte el gobierno cubano actual. Es su derecho. Lo que no acepto, ni aceptaré nunca, es que Estados Unidos de Norteamérica insista en crear en Cuba una disidencia política comprada y administrada por sus representantes, de lo que hay abundantes pruebas. Desde el territorio norteamericano vienen millones de dólares para comprar conciencias, o personas sin conciencias que es otra cosa.
Ser preso político es una honra en donde haya un mal gobierno, por tanto debe ser deshonra serlo donde el gobierno se ocupe de su pueblo como lo hace el gobierno cubano, pudiera situar decenas de ejemplos pero sólo citaré uno: cuando hay amenazas de huracán reales dos días antes de que el huracán llegue, ya las zonas en peligro están evacuadas.
Ojalá los que terminaron, desplazados, ahogados o en las fauces de un cocodrilo cuando el Katrina hubieran tenido un gobierno como el mío, yo Juan sin nada no más ayer y hoy Juan con todo.

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